YO RECOMIENDO QUE...
1. Evalúe qué procesos puede llevar a la nube. Se deben considerar los procesos que se tienen y seleccionar aquellos que posean un bajo nivel de riesgo para virtualizar primero. Es decir, todo proceso de migración debe ser paulatino y comenzar con las operaciones menos críticas de la organización y que a su vez representen una sólida ganancia o ventaja competitiva.
2. Calcule el retorno de la inversión de lo que va a hacer. Al implementar una solución en la nube es necesario saber si el dinero invertido justifica un ahorro en los costos al hacer la transición de una infraestructura física a una infraestructura en la nube. Al no ser dueños del hardware físico los usuarios reciben el beneficio de no tener que afrontar los costos de mantenimiento de hardware o su depreciación. Del mismo modo, la escalabilidad y el pago según el uso permiten estrictos controles para evitar el exceso de inversión.
3. Haga pruebas antes de ir a la nube. Hay variables que difícilmente se pueden valorar antes de la implementación y al no tener la posibilidad de probarlas es muy factible que haya inconvenientes en el proceso. Pida a su proveedor que le permita analizar cómo será la puesta en marcha del proyecto y así podrá minimizar los problemas que puedan surgir.
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